Mi padre murió un diecisiete de enero con cuarenta y seis años . Pobrecito. Mi madre me contaba que estuvo vivo tres días después del derrame cerebral y que cuando íbamos a verlo lloraba. Era lo único que podía hacer, se le había paralizado todo el cuerpo . Lo he sobrevivido casi dos décadas. Sin merecerlo. Pero eso es lo que está escrito. Así lo quiso el Cielo.

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