Lobo quería hablar con lagartija. Pero
no se atrevía. Seguramente si lo hiciera ella se molestaría
bastante, Y, eso era lo que, por encima de todo, no quería que
pasara. No quería importunarla. O, quizás, el miedo que tenía, era que no hubiera nadie al otro lado que contestara.

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