De.
La muerte.
Que llama.
A la vida.
Casi todos los días.
Lobo era un ente vomitivo que daba asco solo de mirarlo y que con su mera su presencia se impregnaba el lugar de un olor a mierda que lo contaminaba todo. Y, si era así en vida, cómo olerían sus repugnantes restos. Nadie podría aguantarlo. Por eso habría que enterrarlo muy hondo y con mucha cal viva encima de sus mal olientes y podridos restos para no hacer vomitar a la gente de bien.