De,
alimentar,
con,
palabras,
al,
hogar.
De nuestras sonrisas.
Y.
Luego.
A las entrañas.
Toda lagartija era mágica. Y ternura
también. Una ternura que lo impregnaba todo y que hacia flotar al
las almas a su alrededor. Sobre todo a la de su lobo.
Apenas, durante los años que hacia que
se conocían habían hablado, apenas había habido roce. Subieron y
bajaron sus montañas, pasaron sus tormentas interiores más intensas sólo comunicándose
por wasap. Tocaba solucionar esto.