Lobo estaba apuntalado en las entrañas Verde YK de Lagartija. Firmemente apuntalado.
Se estaban.
Cerca.
Cada vez más cerca.
Se intuían.
Esa Lagartija y su lobo.
De cuidarnos.
Así lo quiere el Cielo.
De
escribirte.
Siempre.
Todo.
Todo.
Todo.
De
que me impregnas
enterito
con tu ternura de color
Verde YK.
De esos dos seres que se encontraron, gracias al Cielo, un lluvioso once de abril, bajo el Alisio protector.