A cada cerdo le llega su San Martín. Un poco de paciencia, que todo llega. En nada podrán cagarse en la tumba de lobo todo aquel que lo desee.
A cada cerdo le llega su San Martín. Un poco de paciencia, que todo llega. En nada podrán cagarse en la tumba de lobo todo aquel que lo desee.
De que no sé que vio Lagartija en el aberrante lobo. Cuando este era un mierda, un miserable, un mediocre, un cobarde, y un asqueroso hijo de puta. Menos mal que se dio cuenta a tiempo y pudo mandarlos a la mierda.
Lobo era un ente vomitivo que daba asco solo de mirarlo y que con su mera su presencia se impregnaba el lugar de un olor a mierda que lo contaminaba todo. Y, si era así en vida, cómo olerían sus repugnantes restos. Nadie podría aguantarlo. Por eso habría que enterrarlo muy hondo y con mucha cal viva encima de sus mal olientes y podridos restos para no hacer vomitar a la gente de bien.
A pesar de todos sus esfuerzos, lobo seguía siendo un mierda y un miserable, Y lo peor de todo era que a cada día que pasaba lo era más y más. Se iba incrementando su inmundicia sin remedio. Y, allí por donde pasaba ,dejaba un hedor de mediocridad insoportable. Además no tenia los cojones suficientes para reventarse la tapa de los sesos, por lo que encima era un cobarde asqueroso.