Ese lobo era muy consciente de su condición de miserable mediocre de mierda y procuraba no olvidarlo nunca.
Ese lobo era muy consciente de su condición de miserable mediocre de mierda y procuraba no olvidarlo nunca.
Ahogado en su propia mierda, apenas ya respiraba. Sus heces y su propia ponzoña lo estaban asfixiando. El lobo se disolvería entre sus inmundicias.