También le había manifestado a ese lobo mediocre y miserable de mierda que no le escribiera más. Y cómo ese lobo es un ser despreciable, y haciendo caso omiso de esa advertencia, le había escrito dos postales desde Marrakech, que esperaba, que si le habían llegado, las hubiera destruido y tirado a la basura, sin leerlas. Y más vergüenza sentía por esa reiterada falta de respeto.

No hay comentarios:
Publicar un comentario