De
qué no dejo
de pensarte
Pronto, muy pronto, dejará de heder ese lobo mediocre y miserable de mierda. Pronto se dejará de oler la pestilencia que desprende a su paso . Pronto, muy pronto, al Cielo gracias.
Se pudrirá ese lobo mediocre y miserable de mierda en el pozo de las inmundicias donde el olvido es el cancelero.