Lobo le escribiría otra postal, desde Marrakech, a Lagartija. Llevaba años haciéndolo y esperaba no molestarla ni importunarla. Ella la había dicho por activa y por pasiva que no le escribiera más, ni que le mandara cartas. Quizás sea una falta de respeto por parte de lobo, el de mandarle esa postal, pero asumiría la culpa y la pena.
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