Lobo sabía que era un mediocre y un miserable. Pero a veces lo olvidaba. Esto provocaba que metiera la pata hasta el fondo, incluso con las personas que más quería. Por eso, no se cansaba de pedir perdón al Alisio, aunque supiera que este no lo iba a perdonar nunca . Era lo mínimamente digno que un ser despreciable como él podía hacer.
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