Lobo no quería incomodar a Lagartija. Pero lo hacía. Y
se sentía muy mal por ello. Y aunque lo hiciera sin querer y sin
darse cuenta de ello, lo embargaba un sentimiento de culpabilidad
que le entristecía el corazón y hacía que se apagara su mirada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario