Lobo no quiere molestar. Ni importunar. Y agradece que le recuerden su condición de miserable y de mediocre. También cree que no se merece ningún tipo de perdón. Y que lo desprecien es lo normal dada su condición. Así y todo, tenía que seguir arrastrando su hedionda existencia por la vida hasta que esta se le apagara.

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