Lobo quería dejarle una cosita a Lagartija. Y prefería dársela en persona, solo sería un momentito, que enviársela por correo. Sobre todo porque esa cosita necesitaba de unas pequeñas instrucciones de funcionamiento. Sea como fuere que se lo entregara tenía que ser rápido. Lagartija se iría de viaje y a lobo le haría ilusión que se lo llevara.

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