Lobo no valía un carajo: había subido de peso, casi cien kilos de sebo hediondo, cojeaba, la artrosis de la rodilla había empeorado , tenía constantes desgarros de retina y había perdido bastante audición. Y todo esto mezclado con que era un patoso y lento con todo , hacían de él un ser repugnante que provocaba el vómito solo con su presencia. Ojalá se muera cuanto antes. Lo siento por los gusanos que se alimentan de cadáveres que esta vez, dado la repugnante materia de la que estaba hecho el lobo, ni ellos mismos podrían comérselo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario