Un mierda siempre será un mierda. Y no se cansaba de repetirlo: él era un mierda, y un mierda de los grandes. No quería engañarse ni engañar a nadie. Por eso siempre lo avisaba : un lobo mediocre y miserable hediondo de mierda. Sencillamente. Sin más. Eso es lo que era.

No hay comentarios:
Publicar un comentario