Lobo llevaba unos días de mucho
trabajo. Además, las pruebas médicas que se había realizado no
salieron bien, El bicho interior se estaba multiplicando de nuevo.
Así y todo, no dejaba de pensarla, de arroparla con sus pensamientos
y su corazón. Hasta que llegara el momento de achucharla, de besarla, de acariciarla, de escucharla y de amarla. Corazón con corazón, labios con labios, mano con mano, piel con piel, entrañas con entrañas.

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