Lo recuerdo casi todo de ese primer encuentro . La vi entrar en el bar y enseguida supe que era ella, la que llevaba presintiendo todo el día . Vestía un pantalón vaquero y una chaquetita de montaña roja. Llevaba gafas y una tierna sonrisa puesta. Cuando acabo el evento se ofreció a llevarme en su coche a donde tenía aparcado yo mi , ya que el suyo estaba más cerca.
Llovía y yo tenía un agujero en unos de los zapatos por donde se filtraba el agua de la calle. Digamos que esa fue , sin saberlo, nuestra primera cita. Nuestro kilómetro cero del camino y de la vida. El Alisio refrescaba la noche con finas gotas de lluvia en un once de abril.

No hay comentarios:
Publicar un comentario