De
las rosas.
Que lo saben todo.
De
compartirlo.
Todo.
Todo.
Caminándonos.
Hacia el Alisio.
A lobo le encantaba oír los latidos del corazón de lagartija antes de dormirse.
De la dulzura de la palabras que regresan.
De
temblar y temblar.
Juntos.
Cimentándonos. Firmemente.
De
espiar.
Juntos.
A la luna lunera.
Del
potente
Amor.
Que nos acompaña.
En nuestro camino.
Del color de las entrañas.
Lobo no era nada ni nadie. Solo un hedor que el tiempo se encargaría de disipar.
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