No había que forzar nada. El cielo se
estaba encargando de todo. Y él sabia lo que se hacía.
Eso sí, lobo la notaba muchas veces dentro
de su pecho, buscando camino hacia su alma. Y mientras, a lobo, le
seguían temblando las piernas cada vez que notaba a lagartija correteando dentro de él.

No hay comentarios:
Publicar un comentario